Primer mes: CAPAC RAYMI KILLA (o diciembre)

Este mes era denominado Capac (o Qhapaq) Raymi (Fiesta Sagrada,  Poderosa o Gloriosa). También se le conoce como el mes de la penitencia y de la reafirmación. Por su propio nombre era uno de los más importantes que había, pues, en su curso la población expresa su alegría por que el Sol vuelve a su plenitud y, en consecuencia, la vida se reinicia o reimpulsa con renovado vigor, porque Apu Inti es el padre de la vida. En realidad, el nombre de este mes correspondía a las fiestas que en su curso se llevaban a cabo, cuyo núcleo central estaba centrado en el peregrinaje que se hacía a todas las guacas principales, los cuales se realizaban, si bien por toda la población, también (y principalmente) por los jóvenes varones que, por haber llegado a la pubertad, debían cambiar sus ropas, poniéndose principalmente un pantalón llamado guara, razón por la que a tal ceremonia se le denominaba en runasimi Huarachicuy (o guarachicuy) y en aimara Vicarassiña. En esta ceremonia participaban los muchachos que tuvieran entre 12 a 15 años, los cuales debían ayunar y concentrarse para recibir, de parte de las personas más respetables del pueblo o de la comunidad, las instrucciones sobre las normas de vida que rigen en toda la Pacha (en que el apoyo mutuo y la cooperación recíproca son la regla de oro que permite la vida y el desarrollo de todos y cada uno), de las que se desprenden los principios de la vida social, en que para poder tener algo hay que dar y en que para producir y disponer de bienes y servicios hay que buscar la participación de los demás y, a la vez, hay que participar en las labores productivas de cada quien y del conjunto. El hecho es que, concentrados, en meditación y debidamente aleccionados, los jóvenes pasaban una noche entera, durante la Luna llena y al día siguiente emprendían una enérgica y larga marcha ritual, hasta la base de las guacas principales, ante las que se comprometían individual y colectivamente a cumplir con los mandatos de la Pacha y de la vida comunitaria; allí pasaban otra noche, al pie de la guaca, haciendo diversos ritos de reafirmación de principios y normas, luego de lo cual, ascendían a la cima de la guaca y allí le rendían culto a la Pacha (Illa Teqsi Wiraqocha-Pachayachachi-Pachacamac-Pachamama) a quien le renovaban su afecto reverencial, su agradecimiento y las promesas de que cumplirán sus normas y mandatos. En cada caso, se hacían los ritos del Hayway, y correspondientemente, los jóvenes recibían sus instrumentos de labranza, sus vestidos y sus hondas, y luego de eso, volvían al pueblo, en cuya plaza se hallaban las momias de sus antepasados, las autoridades y los sacerdotes, quienes los reprendían y exhortaban a obedecer las normas religiosas y sociales, y los azotaban en las manos y las piernas, con hondas, en señal de que si no respetaban las normas y principios de la vida social y comunitaria, serían sancionados; enseguida, se ponían los jóvenes los vestidos propios de su pubertad. Estos actos concluían con ritos a la Pacha y al Apu Inti, al que se le mostraba júbilo por su renovado y esplendoroso vigor. Todo terminaba en una gran fiesta general en que todos comían, bebían y se alegraban. Durante el curso del mes, se hacían renovados ritos de ofrenda a Wiraqocha y al Apu Inti, en cada uno de los cuales se quemaban carnes, ají molido, maíz, coca y plantas aromáticas, además de ropas, pues su humo se esperaba que alimentara a los seres sagrados. Al momento de esta quema ritual, los mozos soplaban a los vientos porciones de lanas de llamas o alpacas, al tiempo que imploraban a la Pacha y a las guacas por la salud, y la prosperidad de todos. Al concluir los ritos se cantaba y se bailaba una danza llamada guasi, al son de los caracoles marinos (o pututos), después, los jóvenes púberes podían efectuar juegos amorosos con las muchachas del pueblo. Unos y otros se ofrecían aqha (o chicha) de maíz fermentado. Antes de terminar el mes se realizaba una gran fiesta en la plaza principal, en que se bailaba una danza llamada aucayo y en que se comían bollos de harina de maíz (a las que se consideraban obsequios del Apu Inti), como una demostración de que cumplirían estrictamente las normas de la Pacha y de sus comunidades. En esas festividades se repartía a la población carne y ropa. Durante el mes también se efectuaba el registro estadístico de las tierras, casas, hatos, depósitos de alimentos, de la leña y de todos los bienes familiares. *

* Tomado de: Cultura peruana e historia de los Incas – Virgilio Roel Pineda